LA VIDA ES MÁS DULCE SIN AZÚCAR Y MANUAL DE AZÚCARES SALUDABLES

Un coulis de frutos rojos que no pasa por el proceso de cocción, por lo tanto no pierde sus vitaminas, tampoco se concentran innecesariamente los azúcares de la fruta, resultando en una preparación mucho más saludable y nutritiva, muy verde y rosa.

 

Receta más sencillas imposible; lo que nos recuerda que muchas veces en lo más simple y menos elaborado y recargado está la belleza y el sabor: despojémonos de creencias limitantes.

 

Si ya me siguen hace tiempo, o hace poco, ya han constatado estas grandes verdades:

 

1) Los ingredientes orgánicos y frescos poseen un sabor y un nivel de dulce más intenso y más agradable al paladar, satisfacen más, que los ingredientes convencionales.

 

2) Al evitar azúcar y llevar una alimentación rica en plantas y nutrientes, sumando hábitos saludables, nuestro paladar se vuelve más receptivo y sensible a los sabores, ¡todo nos sabe más intenso!

 

Y ese es uno de los grandes beneficios del eclectarianismo: recuperar el paladar que estaba secuestrado por los sabores artificiales, los glutamatos monosódicos, los colorantes y demás intensificadores del sabor.

 


Coulis referescante de frutos rojos
— CRUDIVEGANO, AMO LAS MORAS DE CASTILLA —

 

Pueden usar los frutos rojos de su preferencia, mezclar varios. Amo demasiado estas moras.

 

Ingredientes:

 

—Moras de castilla orgánicas frescas congeladas por mí el día de la cosecha

 

Compro muchas pues no siempre están en estación, llegan, las lavo, las congelo separadas en una placa, luego las guardo en frascos o zip lock y tengo siempre disponible para postres de todo tipo: helados, batidos, milk shakes, este delicioso coulis o simplemente para comerlas como caramelitos ácidos. Es mejor usarlas congeladas para procesarlas porque así no se degradan tanto sus vitaminas ya que no llegan a calentarse con la licuadora.

 

—Azúcar natural orgánica de su preferencia o stevia blend (para quienes no pueden consumir azúcar por condiciones preexistentes, patologías o sus objetivos de salud).

 

 Las moras de castilla son emblemáticas de la sierra, altísimas en vitamina C y sabor intenso, con un color rojo de película.

Las moras de castilla son emblemáticas de la sierra, altísimas en vitamina C y sabor intenso, con un color rojo de película.

 

Procedimiento:

Colocar todo en licuadora de alta potencia, licuar 10 segundos y servir. Si es necesario agregar un poquito de agua filtrada.

 

En mi caso usé estos cristales de maple que son mis favoritos, el producto rinde muchísimo y usado dentro de una alimentación adecuada a los requerimientos individuales, no engorda.

 

Pueden optar por este maple orgánico que es el que uso y recomiendo, o bien miel cruda o azúcar de coco o dátiles Medjool a gusto. Insisto: preferir siempre ingredientes orgánicos por sabor y salud.

 

Panela es mi última opción: muchas personas tienen intolerancia al azúcar de caña por años de consumo excesivo u otro tipo de factores —genéticos o no—, y no lo saben.

 

Es por esto que pese a comer saludable e incluso consumir panela orgánica, sufren de inflamación y problemas digestivos o de piel como acné, psoriasis, seborrea, etc.

 

Lo ideal es eliminar el azúcar de caña de cualquier tipo por al menos 6 meses y luego reincorporar muy ocasionalmente, dejarlo para cuando no sea posible los otros azúcares o querramos un postre convencional. 

 

 

 

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HABLEMOS DE OTROS TIPOS DE AZÚCARES O ENDULZANTES

Personalmente no recomiendo monk fruit (Lakanto), como ya les reporté en los videos de los stories varias veces: encuentro que no endulza suficiente y no funciona en cosas al ambiente o frías como esta. Llamé a la compañía productora en Estados Unidos para reportar que el producto no endulzaba, pensando que estaba dañado, y me explicaron que no funciona si no es en líquidos calientes.

 

No recomiendo agave ni siropes sugar free por no ser saludables, contrario a lo que se piensa y promocionan los fitness e influencers que dan consejos de nutrición.

 

Azúcar morena es exactamente lo mismo que azúcar corriente refinada, le dan color con melaza o incluso color caramelo.

 

Ningún edulcorante convencional como aspartame o Splenda son saludables y no los recomiendo, en mi libro encontrarán más al respecto, ya tengo en bitácora del blog un post completo ampliando el tema de los edulcorantes artificiales: son peores que el azúcar refinada. Cuidado con el uso desmedido de stevia y las que venden en nuestro medio y son promocionadas como saludables: he denunciado en posts desde el 2013, les ampliaré aquí en el blog.

 

Está difundido y aceptado que el azúcar es precursor de un sinnúmero de enfermedades y patologías, es alimento para las células cancerosas, destruye la microbiota intestinal, genera inflamación y desbalance hormonal, acelera el envejecimiento, previene al organismo de quemar grasa.

 

En la actualidad, sin saberlo, el ser humano promedio consume mucha más azúcar de los niveles seguros y poco nocivos.

 

En realidad bajo ningún concepto es necesario consumir azúcar: contrario a lo que nos han querido hacer creer, el organismo humano no la necesita ni es parte de ser niño, persona, humano, ni es un derecho o un premio que merecemos.

 

Sobre todo los niños, son quienes menos deben consumir azúcar refinada y moderar el consumo de azúcares naturales, especialmente hasta los 5 años en que su cerebro sigue en formación.

 

Sí, el cerebro del niño no termina de formarse, no está formado/terminado de desarrollar al nacer, este proceso solo se concluye a los 5 años.

 

Les recomiendo este libro del maravilloso doctor David Perlmutter para criar niños más inteligentes y felices sin contratiempos. Ser padres no es ser perfectos, pero sí es obligatorio ser responsables.

 

El azúcar es un producto de la modernidad que además destruye la sensibilidad del paladar y lo predispone a buscar siempre lo hiperpalatable. 

 

 


SIN EMBARGO CADA DÍA INVADE MÁS LA VIDA DEL SER HUMANO, A PRETEXTO DE ENDULZAR LA EXISTENCIA: NADA MÁS ALEJADO DE LA REALIDAD.

 

 

¿Crees que te hace falta el azúcar en tus comidas? En realidad te hace falta dulce en tu vida.


 

Resulta repetitivo ahondar en lo destructivo que es el azúcar. Cada día los estudios confirman que el exceso de azúcar causa enfermedades graves como obesidad, síndrome metabólico, enfermedades coronarias, diabetes y Alzheimer, por nombrar algunas, aunque también hay estudios pagados por la industria para asegurar que su consumo es seguro.

 

El azúcar está relacionado con la reducción de la eficacia del sistema inmunológico, sobrepoblación de levaduras y hongos como la Candida, disminución de la microbiota intestinal, los problemas de comportamiento y síndrome de déficit de atención, así como con el crecimiento de cáncer (en realidad el cáncer se alimenta de la glucosa en la sangre, que todo ser humano tiene, pero lo que se debe procurar es no mantener sus niveles altos por la constante ingesta de azúcar o cualquier alimento de alto impacto glucémico).

 

Lo que resulta realmente alarmante es la sobrecarga de azúcar a la que todos, muchas veces sin saberlo, somos expuestos en cada uno de los productos de la industria.

 

Azúcar puesta ahí sin razón, tan sólo para estimular el apetito y la ansiedad viciosa hacia el dulce.

Se cree que el azúcar actúa como una droga en el centro  de recompensa ubicado en el cerebro. Si observamos cómo reacciona la gente respecto al azúcar, comprobamos que en realidad esta sí actúa como una droga.

 

El exceso de azúcar refinada y el jarabe de maíz de alta fructosa (high-fructose corn syrup) actúan en detrimento de la salud y son especialmente dañinos en forma líquida.

 

Probablemente también ya conocen la respuesta que provoca el azúcar en nuestro organismo: eleva los niveles de glucosa y ocasiona una alta reacción de la hormona de la insulina. Ante la presencia de la insulina el cuerpo pierde la capacidad de quemar grasa. Toda esta realidad del azúcar es bastante conocida dada la tendencia actual de tener conciencia de salud y priorizar la nutrición, sin embargo todavía no es conocimiento de cultura general y las personas siguen relacionando su consumo excesivo con “vivir la vida” o lo siguen considerando una necesidad.

 

Más allá de lo nociva que pueda ser el azúcar, en realidad lo que importa es entender y aceptar la forma en que este compuesto actúa de manera específica en nuestro cerebro y tomar conciencia de que está oculto en todo producto empacado y producido por la industria. El azúcar es el arma secreta para que ustedes y el resto del mundo vivan hambrientos y la industria suba sus ventas.

 

La pregunta del millón es ¿cómo se puede liberar al organismo y a la mente de esta poderosa invasión y devolverle al azúcar su calidad de antaño de pequeño placer de indulgencia ocasional?

 

¿Cómo se puede detener esta invasión y sobrecarga de azúcar en nuestra provisión de alimentos y en nuestro organismo?

 

Liberarse del azúcar no significa no volver a probar jamás un dulce, sino asignarle el lugar  y la cantidad emocional y fisiológicamente sana en nuestra vida.

 

Educarse acerca del tema será de gran ayuda. Ciertamente  en muchos casos graves (en los que se dejaron pasar demasiado tiempo y excesos) la única forma que funciona es la que se aplica a los adictos en recuperación: nunca dejarán de serlo y deben evitar el detonante para siempre, o en el caso del azúcar, al menos cortarlo a rajatabla por largo tiempo.

 

Les recomiendo hacer algo que tendrá alcance terapéutico: vayan al supermercado y escojan cualquier producto. Y luego otro y otro. Y otro más. Todos, hasta el más insospechado, contienen azúcar adicionada, mencionada como tal o en alguna de sus formas (y probablemente trigo también).

 

¿Qué hace toda esa azúcar en cada salsa salada o picante, en cada sopa, en especias, en cada preparado congelado y en todo tipo de snack salado? Revisen los productos “sanos”, en especial los libres de grasa o productos de dieta que consumen usualmente pensando que son saludables.

 


Contienen azúcar. ¿No les hierve acaso la sangre ver toda esa azúcar donde no tiene nada qué hacer y donde no pertenece? ¿No les enoja saber cómo los están engañando para mantenerlos adicto a estos productos?


 

Ustedes podrían pensar que no ingieren azúcar, pero las harinas refinadas, la pasta, los panes y los jugos de fruta actúan en el organismo como azúcar pura a la sangre, con un impacto mucho peor que el del azúcar de mesa en algunos casos. Muchas personas tienen la falsa idea de que sólo los azúcares pueden aumentar los niveles de glucosa en la sangre, pero esto no es así.

 

Los polisacáridos en forma de almidones, que ni siquiera saben dulce, como las harinas, el arroz, las papas y en especial los productos a base de trigo también elevan los niveles de azúcar en la sangre a rangos poco auspiciosos para la salud. En el caso de personas con condiciones preexistentes estos rangos resultan sumamente peligrosos.

 

El principal problema con el azúcar y la fructosa en forma procesada es que fisiológicamente el hígado tiene cierta capacidad muy limitada para poder metabolizarla.

 

De acuerdo a lo que indica el doctor Robert Lustig, podemos ingerir a diario de manera segura el equivalente a no más de seis cucharaditas de azúcar adicionada, a menos que te ejercites a diario vigorosamente. Pero la mayoría de las personas que llevan una dieta americana pobre en alimentos reales, consumen el equivalente a 22 cucharaditas diarias; ese exceso de azúcar es metabolizado en grasa corporal que queda almacenada y se convierte prácticamente en la madre de todos los problemas metabólicos y del cáncer.

 


Lo cierto es que todos los seres humanos tenemos en mayor o menor grado un gusto por el dulce. Está en nuestros genes.


 

Tradicionalmente, la ingesta de alimentos dulces suponía una carga calórica alta para el organismo en momentos de necesidad.

 

Nuestros antepasados obtenían el dulce de las frutas, pero no las consumían todos los días ni en grandes cantidades, mucho menos a toda hora. Tampoco la tenían a la mano sin necesidad de caminar o trepar un árbol.

 

Hoy en día el dulce es para muchos el “alimento” central y su principal “fuente de energía”. Van por la vida antojándose de dulce todo el día, desde que despiertan hasta que anochece. Si es necesario se esconden o se trasladan, pero el azúcar tiene que estar en su boca todos los días.

 

Este vicio moderno por el azúcar va más allá de la predisposición genética, sino que está exacerbado por el azúcar oculta en todos lados y por los años de ingerir azúcar refinada cada vez en mayores cantidades, ya que paradójicamente el organismo y las papilas gustativas mientras más azúcar y más dulce reciben, menos satisfechos están y ansían más.

 

El azúcar resulta de hecho adictivo y aunque muchos estudios y la observación determinan que su consumo es nocivo, la buena noticia es que no existe evidencia o estudio que compruebe que pequeñas cantidades de azúcar causen daños al organismo en el contexto de una alimentación densa en nutrientes y basada en alimentos reales.

 

El problema es mantener las cantidades pequeñas.

 

El azúcar refinada o sacarosa es un disacárido, compuesto de dos tipos de monosacáridos, la fructosa y la glucosa; el organismo debe tomarse el trabajo de descomponerlo para metabolizar ambos compuestos de formas diferentes: la fructosa es metabolizada por el hígado y la glucosa directamente por las células.

 

El doctor Lustig explica esto en su célebre frase “La fructosa es isocalórica pero no isometabólica”. Esto significa que fructosa y glucosa pueden tener las mismas calorías pero el efecto metabólico es completamente diferente (sin que importen de ningún modo las calorías), dado que producen diferentes respuestas hormonales que son las que regulan la acumulación de grasa.

 

Es por esto que contar calorías no tiene valor real para optimizar la salud.

 

Se cree que el azúcar es una de las causantes de deficiencia en la señal hormonal de la ghrelina y la leptina, ambas encargadas del control del apetito y la saciedad, lo que promueve el consumo en exceso de la misma.

 

No se dejen engañar: de ningún modo el azúcar refinada resulta saludable ni es necesario su consumo para obtener energía. Mucho menos para el funcionamiento del cerebro. Estos son sólo mitos. 

 

El azúcar es un producto moderno, los grandes pensadores y los guerreros nunca conocieron el azúcar. Tampoco tenían la fruta a la mano, y peor licuada, las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. 


El azúcar funciona como combustible rápido para el cuerpo pero el organismo necesita de vitaminas, minerales, proteínas y grasas para hacer su trabajo de modo apropiado.


Si te la pasas cansado y con sueño, tu cuerpo le está diciendo que no estás durmiendo bien ni lo suficiente o que no estás llevando una alimentación densa en nutrientes y acorde a tus requerimientos. Preocúpate de eso y no de ocultar el síntoma ingiriendo azúcar para “despertar y tener energía”.

 

El azúcar sólo dará un estímulo momentáneo al elevar sus niveles en la sangre. La respuesta del páncreas, que libera gran cantidad de insulina por el exceso de glucosa, bajará los niveles de azúcar en la sangre de inmediato causando el efecto de “bajón energético”, ocasionando más cansancio y ansias de más dulce. Es así como se genera un círculo vicioso interminable que sólo lleva al organismo a guardar grasa y a sufrir problemas metabólicos.

 

Si están interesados en bajar de peso, de índice de grasa corporal y grasa visceral, mejorar composición corporal, están al borde de la diabetes, sufren de cáncer, disfunciones digestivas u otros desórdenes que son exacerbados por el consumo de azúcar, deben evitarla al máximo.

 


Por favor, atención: si mantienen una alimentación densa en nutrientes, practican ejercicio o deporte y no presentan ninguna condición preexistente, consumir de vez en cuando un postre o dulce tradicional o algún alimento que contenga azúcar, natural o refinada, no debe significar de ningún modo una semana de purificación, dieta, ejercicio excesivo y castigo emocional.


 

El estrés que causa vivir en excesiva restricción podría ser más dañino que tener una indulgencia ocasional con una cantidad pequeña de azúcar refinada. La dosis hace al veneno.

 

Una excelente estrategia es no tener azúcar refinada en casa. Si una preparación requiere dulce o desean satisfacer un deseo de este, lo mejor es optar por dulce natural como el azúcar de coco, miel de abejas cruda orgánica o incluso miel de maple orgánica oscura o cristales de maple (azúcar de maple). Estos  productos  mantienen los minerales y nutrientes naturales. Para quien practica ejercicio y tiene alto expendio de energía, no presenta sobrepeso ni sufre de diabetes, endulzar con estas alternativas naturales en bajas cantidades no representa un problema ni retroceso en su salud. Si bien son formas de azúcar, son naturales y mantienen sus propiedades nutricionales (aunque pocas, las tienen), por lo que la respuesta metabólica que generan es distinta a la del azúcar refinada.

 

Esto se observa especialmente con el azúcar de coco, que tiene menor impacto en los niveles de glucosa en sangre.

 

El organismo humano está apto para procesar estas formas de azúcar y de hecho es hábil para hacerlo.

 

En el caso de la miel de abejas, están ampliamente comprobadas sus propiedades medicinales y es considerada un alimento funcional que ofrece beneficios medicinales únicos al organismo por su contenido de proteínas, minerales y otros nutrientes, pero en especial provee al organismo de bacterias amigables que benefician la microbiota intestinal y atacan bacterias malas siempre que sea cruda y orgánica, por lo que resulta saludable tenerlo como alternativa ocasional siempre que la persona no presente condiciones preexistentes.

 

El problema es que la mayoría de las personas presenta condiciones preexistentes que no se benefician del consumo de miel y no lo saben, es por esto que no es recomendable usarla a diario aunque sea de calidad y orgánica.

 

Estos posibles beneficios de endulzar con miel de abejas natural no los ofrece la miel de abejas comercial corriente, ya que casi todas están adulteradas, no son puras y son calentadas para su desinfección, con lo que se pierden sus propiedades medicinales.

 

La miel no debe ser nunca usada para cocinar ni debe calentarse a altas temperaturas. Desde tiempos ancestrales la miel fue alimento para las tribus cazadoras recolectoras. Para los hadza, tribu moderna de este tipo, la miel es un alimento más y la comen de acuerdo a la temporada. Además les representa trabajo físico obtenerla (no la tienen en frascos a mano). Los hadza no presentan obesidad ni trastornos en sus niveles de glucosa.

 

En el contexto de una alimentación densa en nutrientes, rechazar la miel por su contenido calórico es un absurdo, pero los fitness e influencers, generan miedos alrededor de este alimento.

 

El valor nutricional y los beneficios que ofrece la miel de abeja cruda y sin procesar sobrepasan los potenciales perjuicios que podrían darse por ingerir un tipo de azúcar concentrada como es la miel.

 

Cada persona deberá experimentar y observar cómo responde su organismo, la bioindividualidad y necesidades únicas de cada ser humano cambia de acuerdo a las circunstancias y a sus objetivos. Mi preferencia es por esta miel de manuka por sus múltiples propiedades terapéuticas y sabor. Esta marca también me parece buena.

 

Otro tipo de endulzante natural es el uso de dátiles medjool procesados en casa. Ocasionalmente y para alguna preparación como condimento o aderezo, endulzar con un par de dátiles medjool  por persona, como un toque exótico, también resulta inofensivo, es decir en cantidad mínima y no como parte principal de un plato. Tampoco los recomiendo como snack.

 

Esto, desde luego, dentro de una alimentación densa en nutrientes para quien tiene alto expendio de energía y no presenta alguna  de las disfunciones metabólicas antes mencionadas. Pero cuidado con esas recomendaciones irresponsables de los famosos “dulces sin culpa” (que no son saludables) endulzados con varias tazas de estos dátiles para la costra de un dulce, otras tantas tazas para el relleno y todavíamás para la cobertura: el procesamiento convierte a estos frutos secos de alta carga glucémica en potente azúcar pura al torrente (fructosa sin su fibra completa) y no resulta en lo absoluto una estrategia inteligente o saludable comerlos en tal exceso o recomendarlos como saludables entre comidas o para matar antojos (estos son consejos de personas no preparadas).

 

Otro tipo de azúcar natural es la miel (syrop/jarabe) de maple orgánico, que debe ser consumida con mesura pero es de gran sabor y suave al organismo, como también lo es los cristales de maple, en lo personal es mi endulzante favorito. Cabe recordar que en mi caso yo me encuentro en perfecto balance de salud con hábitos saludables y tengo un buen gasto energético y consumo postres o este tipo de azúcares naturales de modo ocasional. Ni siquiera para una persona perfectamente saludable y de gran gasto energético los azúcares, naturales o procesados, deben formar parte de su alimentación diaria ni el organismo lo necesita para tener energía o funcionar.

 

Por principio, si necesitas algo para tener energía, tu nutrición no está adecuada a tus requerimientos individuales. La solución no es un dulce o azúcar natural para obtener energía como la industria y quienes venden estos productos informan erróneamente (¿engañosamente?). 

 

EL SIROPE DE AGAVE NO ES UNA ALTERNATIVA MÁS SALUDABLE.

Muchas personas creen que el néctar de agave es saludable, pero cuidado, aunque es promocionado como saludable, es un producto altamente procesado y alto en fructosa y/o alto en otros azúcares. No recomiendo consumirlo como producto terapéutico o medicinal pues de ningún modo tiene propiedades medicinales ni se ayuda a aliviar síntomas de ningún tipo.

 


Es una vergüenza que he recibido costantes amedrentamientos y amenazas expresas de parte de productores locales debido a que expongo estas verdades inconvenientes sobre el agave promocionado como medicinal y terapéutico, lo cual es información engañosa perjudicial a la salud.


 

Cualquier persona con condiciones patológicas, no se beneficia, y por lo tanto no debe, consumir azúcar de ningún tipo bajo ningún concepto, sea esta natural, procesada, saludable o no saludable, esto lo sabe cualquier profesional serio de salud. Obviamente quien comercializa y trata de vender cualquier tipo de agave o azúcar natural bajo supuestas propiedades ancestrales, va a decir lo contrario y va conferirle las más grandiosos efectos, basado en su conocimiento de márketing y ventas sustentado por dichos populares y supuestos resultados de conocidos. 

 

Todo producto aprobado por las leyes tiene derecho a ser comercializado, sea agave o cualquier azúcar, y quienes lo hacen deben hacerlo destacándolo por lo que es y lo que hace en realidad: endulza, confiere sabor, es producido de tal forma y cualquier otro aspecto novedoso o interesante. 

 


Lo cierto es que en bioquímica y las reacciones fisiológicas en el organismo, azúcar es azúcar.  


Promover un tipo de miel de agave, el que sea, como producto con propiedades medicinales o terapéuticas es una irresponsabilidad y un engaño, sea que se procese a menor calor o tenga decenas de años la planta y sea cultivada por indígenas o sea tradición andina o de cualquier parte del mundo. Más allá de que no existe estudio científico que avale propiedades medicinales o terapéuticas de ningún tipo de agave, hay repetidos estudios científicos replicados que determinan como contraproducente para cualquier patología que se consuma azúcar.

Y es contraproducente, no porque mate por una ingesta, es que una persona con patología necesita sanar, no perder su tiempo y menos ser engañado y consumir regularmente agave del tipo que sea pensando que está haciendo un bien a su salud con su condición. El consumidor no puede dejarse engañar por supuestas propiedades no probadas pero promocionadas como grandiosas por quien vende el producto y al parecer no tiene idea de las implicaciones en el organismo. 

 

El jarabe de agave está considerado como el nuevo jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS) o incluso peor, ya que puede contener hasta un 90% de fructosa (otros contienen menos). Se alega que no eleva el azúcar en la sangre porque al ser mayormente fructosa se metaboliza en el hígado, pero donde las cantidades excesivas consumidas pensando que es un producto saludable y con propiedades, podrían ocasionar la peor de las pesadillas metabólicas: la resistencia a la insulina. Si el producto es más alto en glucosa esto no lo hace medicinal, terapéutico ni recomendable para condiciones médicas. 

 

Ingerir demasiada glucosa es contraproducente para la salud; ingerir demasiada fructosa en forma no natural (no en la fruta con su fibra), para agravar en forma líquida, será la antesala para diabetes, síndrome metabólico y toda suerte de enfermedades crónicas. Es por esto que conferirle supuestas propiedades nutricionales a este producto –o cualquier otro que es básicamente azúcar al ingresar al organismo– y recomendarlo como terapéutico para personas con diabetes o problemas reumáticos o cáncer o que fortalece el sistema inmunológico, etc. considero es una gran irresponsabilidad y recomiendo con todo respeto que esta información sea rectificada por quienes la promueven.

 

MANTENGAMOS ANTE TODO EL SENTIDO COMÚN Y EL CRITERIO DE SALUD

 

No obstante que sea más seguro optar por azúcares naturales menos procesados o de menor contenido de fructosa o glucosa, estos deben ser ingeridos en moderación, de manera ocasional y siempre en relación a la actividad física.

 

Para muchos expertos como el doctor Brian Clement, director de Hippocrates Health Institute en Florida, incluso intercambiar una adicción al azúcar por grandes cantidades de frutas o dulces naturales no cambia el problema, ya que simplemente se sigue siendo adicto al azúcar de diferente fuente.

 

Una cosa es que ocasionalmente nos provoque comer dulce –con azúcares menos procesados o con azúcar de mesa– y otra es pensar y sentir que se lo necesita permanentemente, dándose cuenta que se vive antojado de azúcar a diario. Nos han enseñado toda la vida que los antojos son un problema de fuerza de voluntad que requiere de una lucha estoica o que simplemente se cede a ellos y se consume dulce o se busca un sustituto para el mismo, ya sea artificial o natural.

 

Pero los antojos en realidad no son malos. Son señales y formas en que nuestro organismo está informando que hay una deficiencia, fisiológica o emocional, que debe atenderse, no precisamente con dulce o azúcar. Lo que esa persona que vive en antojo necesita es encarar y atender el problema que lo origina. El problema no es el antojo sino alguna necesidad no satisfecha sumado a una alimentación baja en fibra prebiótica y alta en azúcares y procesados.

 

Todavía hay poca conciencia de que los antojos constantes (o lo que muchos llaman “necesidad”) de azúcar y dulce están relacionados directamente a deficiencias nutricionales o a una inapropiada absorción de nutrientes, así como a necesidades emocionales no satisfechas: estudios revelaron que el azúcar actúa como opiáceo liberando dopamina y serotonina, la receta para gozar unos minutos de falsa felicidad.

 

De este maravilloso tema y todas las soluciones efectivas para eliminar los antojos para siempre, les escribiré en el siguiente ejemplar del blog.

 


Más que azúcar, el cuerpo está ansioso de nutrición.


 

Menos azúcar y más atención a los antojos les darán una vida más dulce en la que podrán disfrutar del azúcar y los dulces en cantidades racionales como una indulgencia ocasional sin consecuencias en su salud, longevidad y calidad de vida. 

 

Déjenme todas sus preguntas sobre azúcares naturales y sus usos, también cuéntenme sus preferencias. ¿Han notado como yo que ciertos azúcares quedan mejor para ciertos preparados y para otros no? ¿Ya rescataron su paladar o todavía no?

 

¡Se viene con todo el post de los antojos!

 

¿Les gustaría un post sobre la creencia limitande y contraproducente de que comer postres es pecado o hacer trampa?

 

¿Quisieran más recetas de postres? ¿Qué les pareció toda esta información? ¡Los leo!

 

Si has tomado conciencia y estás listo para liberarte del azúcar, pero no sabes cómo empezar o lo has intentado varias veces sin lograrlo, ni tu médico lo ha resuelto y por el contrario te han recetado fármacos, ansiolíticos, supresores del apetito, antidepresivos o de otro tipo, detente, no necesitas de nada de eso, mi trabajo como coach es ayudarte, sin extremos, quitándote la creencia de que comer postres es pecado, trabajando a tu lado en un ambiente proactivo libre de juzgamientos, con soluciones efectivas, encontrando las causas reales de esa ansiedad de azúcar y postres, que puede ser fisiológica o debido a hábitos que crees que son saludables y no lo son.